CAPÍTULO 20

12 5 0
                                        

Ha sido la primera noche que no despierto sudando por las pesadillas, ella está tumbada junto a mi, abrazándome, eso me da tanta paz que, simplemente descansé como hacía meses no podía, no quiero decir que tenga que tener pareja para estar bien.

Soy una tía autosuficiente, puedo valérmelas por mi misma, pero si es cierto que Kate me aporta muchísima calma, la suficiente para que no vengan malos sueños a destrozar el descanso que necesito, da igual lo que sea esto entre nosotras, me daría lo mismo si no vuelve a pasar nada, solo basta con esta sensación de calidez.

Procuro no hacer ruido, salgo de la habitación sin despertar a Kate, voy por algo de desayunar y vuelvo, aprovecho para ducharme y quiero poner de nuevo la mochila en orden, en cuanto se despierte querré salir, no hay que darle ni un mínimo de cancha a ese hombre si esta tras nosotras.

Al salir del cuarto de baño Kate ya ha sacado el desayuno y lo dispuso en la mesa, ¡menos mal! Estaba hambrienta, Kate se da una ducha rápida también y salimos de vuelta a la carretera, haremos unas cinco horas entre las dos antes de parar, es temprano y podemos aguantar algo mas.

Paramos a comer algo rápido y continuamos el viaje, haremos unas tres horas mas o menos por la tarde, hablamos de la ruta y hoy nos apetece descansar un poco, la organizadora compulsiva que tengo sentada al lado ya tiene la reserva del siguiente motel hecha.

De pronto Kate recibe un mensaje multimedia, ¿quien manda hoy en día mensajes multimedia habiendo tantas App de mensajería?, veo que su cara cambia de golpe, se levanta y sale diciendo "dame un segundo", la sigo y oigo como pregunta "¿seguro que estas bien? De acuerdo, compra un teléfono desechable y tira ese, cuando lo tengas mándame el numero, adiós"

- ¿Que sucede?
- Nada que deba preocuparte enana.
- ¡Oye! Si no quieres que lo haga se sincera conmigo, tu cara es un espejo, se te ve todo.
- De acuerdo, en primer lugar, no te asustes...
- Buen comienzo.
- Eres insufrible, necesito un café, vamos dentro.

Con una buena taza de café recién servido me enseña que le mandaron, es una foto de una nueva nota delante de la puerta de casa, dice "Parece que Malcolm necesita compañía"

Kate lo llamó y está todo bien, así que han supuesto que es un montaje, aun así ha pedido que todos cambien sus números habituales por números prepago para contactar, cualquier precaución es poca, y estoy de acuerdo.

- No puedo evitar preocuparme por ellos, ahora te manda a ti mensajes porque no puede dar conmigo ¿que será lo próximo?
- Tranquila enana, todo va a estar bien, ya estamos en ello, esto solo son montajes, lo hace para provocar que salgas de tu escondite.

En eso tiene razón, se debe estar inquietando porque no sabe donde ando ahora mismo, la verdad que la foto tiene toda la pinta de montaje, debe ser una tontería estoy segura de que no va a pasar nada, ¡por dios! No me convenzo ni yo de lo que digo, hay algo que no esta bien, algo falta.

- ¿Quieres que alarguemos el trayecto y conducir de noche?
- No se que es lo mejor Kate, esto me pasa mucha factura ya, estoy agobiada

Pongo la cara entre las manos mientras apoyo los codos en la mesa, ella, con tacto, pone su mano en el brazo y me acaricia suavemente mientras susurra "va a estar bien, no te preocupes, no les va a pasar nada malo"

Quiero creer que sus palabras son ciertas, que serán la realidad que predomine al termino de este terror que me acompaña, pero cada vez me queda menos positividad y esperanza, creo que poco a poco voy cayendo en ansiedad y depresión, ¡como te echo de menos Pompón!

Finalmente llegamos al motel que Kate tenia planeado, es como los de las películas de los años ochenta en medio del país, todo de una planta con habitaciones contiguas, nos damos una ducha y cenamos algo, de regreso a la habitación escucho algo, un gemido.

- Kate ¿oyes eso? Es como si un bebe estuviese llorando, ¡por favor no me digas que son imaginaciones mías!
- Para nada Enana, yo lo escucho también, parece que viene de la parte trasera, ¿vamos?
- Venga.

Como nuestra habitación da a la esquina, para nosotras es fácil llegar a la parte trasera del motel, solo tenemos que caminar por el lateral, se van intensificando los lloros, buscamos pero no vemos mucho, la noche está muy oscura, Kate enciende la linterna del móvil y vemos una bolsa moviéndose.

Son dos cachorros pequeñísimos, la mitad de lo que era Pompón, o mucho menos, vamos a recepción y le contamos al señor de allí lo sucedido, nos pide disculpas y dice que llamara a la protectora para que los sacrifiquen, yo me pongo hecha un basilisco y Kate aplacando mis humos le comenta que no es necesario, nos los quedamos pero necesitamos que nos deje tenerlos en el cuarto con nosotras esta noche.

Supongo que, como se siente agradecido por no tener que esperar a la protectora,  accede decidimos comprarles cosas necesarias mañana, antes de partir, los lavamos un poco pues están llenos de barro y planeamos ver un veterinario en cuanto podamos.

Los pobres ahora están empapados, tendremos que pasarles un poco el secador, pero no pueden quedarse mojados toda la noche, con mucho cuidado, paciencia y tardando una vida logramos secarlos, ¡están suavecitos! Así imagino a los hijos que hubiera tenido pompón, son dos bolitas de pelo.

- ¿Que te parece pin y pon?
- Dame mas contenido anda que la bola de cristal falla hoy.
- Para ponerles nombre, son como dos mini hijos de Pompón.
- ¡Lo que me faltaba!

Estos pequeñines van a hacer el viaje con nosotras, ambas lo sabemos, "¡no te enfades Pompón! Eres insustituible, pero estos chiquitines necesitan cuidados y se que tu querrías que los cuidasemos, eso haremos te lo prometo."

No se si esta bien hablar con mi perrita después de muerta o me estoy volviendo cada día mas loca, pero no puedo evitarlo, siento que me acompaña, y en el fondo, creo que ha puesto en mi camino a estas dos cositas monas.

Nos volvemos a quedar dormidas una noche mas casi sin darnos cuenta, parecemos un amasijo amontonado, pin y pon se hicieron una bolita y se durmieron en mi barriguita, pusimos una toalla por si les da por hacer un pipí, Kate se duerme pegada a mi también, abrazándome, me relajo y ¡a dormir!

Un Sueño TurbioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora