CAP 2

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A paso calmado, Naruto caminó por las bulliciosas calles de Konoha, sus sandalias golpeando suavemente el suelo empedrado mientras se dirigía hacia su local de comida favorito: Ichiraku Ramen. Solo pensar en el delicioso aroma del caldo y los fideos lo hizo sonreír de oreja a oreja.

Finalmente, se detuvo frente al pequeño local con su característico telar colgante. Sin perder más tiempo, corrió el telar con una mano y entró con entusiasmo, sus ojos brillando al ver los taburetes vacíos. Saltó rápidamente a uno de ellos, apoyando sus codos en el mostrador y exclamando con emoción:

—¡Viejo! ¡Dos tazones de miso ramen extra grande, por favor! —

Desde la parte trasera del local, una figura conocida apareció con una sonrisa cálida. Teuchi, el propietario de Ichiraku Ramen, se acercó con una expresión amable en su rostro. Aunque era un hombre de mediana edad, su cabello grisáceo y las pequeñas arrugas en su rostro le daban un aspecto ligeramente más anciano. Su piel morena mostraba el paso del tiempo, pero sus ojos reflejaban una vitalidad y cariño inquebrantables.

—Ahh, pero si no es más que mi cliente favorito, —comentó Teuchi con una risa suave mientras se colocaba tras el mostrador—. ¿Doble porción tan temprano, Naruto? Debes de haber tenido mucha hambre hoy.

Naruto asintió con entusiasmo, su estómago gruñendo para confirmar las palabras de Teuchi.

—¡Siempre tengo hambre, viejo! ¡Y tu ramen es el mejor de todo Konoha! —declaró con orgullo, agitando sus brazos para enfatizar sus palabras.

Teuchi soltó una carcajada, su sonrisa se amplió al escuchar el cumplido. Para él, Naruto no era solo un cliente, sino como un nieto al que veía crecer día a día.

—¡Jaja! ¡Tienes buen gusto, Naruto! ¡Entonces espera un momento, que el mejor ramen de Konoha ya viene en camino! —dijo Teuchi, dándose la vuelta para comenzar a preparar los tazones solicitados.

Naruto se balanceó ligeramente en el taburete, mirando con impaciencia cómo Teuchi trabajaba con maestría. El sonido de los fideos hirviendo, el aroma del caldo miso, el chisporroteo del cerdo a la parrilla... todo combinándose en una sinfonía deliciosa que hizo que su boca se hiciera agua.

Mientras esperaba, Naruto se dio cuenta de algo curioso. Sobre la cabeza de Teuchi, flotaban letras similares a las que había visto en el espejo esa mañana:

[Teuchi - Nivel 12]

Naruto parpadeó varias veces, asegurándose de no estar viendo cosas. Ahí estaba, claramente visible sobre el anciano. Y ahora que lo pensaba, también había una pequeña interrogación al lado.

—¿Eh...? ¿El viejo también tiene un nivel? —murmuró para sí mismo, su curiosidad creciendo.

Pero antes de que pudiera tocar el símbolo de interrogación para averiguar más, Teuchi colocó dos humeantes tazones de ramen miso extra grande frente a él, el aroma envolviendo el aire.

—¡Aquí tienes, Naruto! ¡Doble porción, como pediste! —anunció Teuchi con orgullo.

Los ojos de Naruto brillaron de pura felicidad, y sin perder un segundo, juntó sus manos.

—¡Itadakimasu!

Sin más preámbulos, comenzó a devorar el ramen.

Por un momento, se olvidó del “nivel” de Teuchi, del sistema de juego, y de todo lo demás. En ese instante, solo existían él y el delicioso ramen.

Mientras comía el ramen tranquilamente, disfrutando de cada sorbo del delicioso caldo y de la textura perfecta de los fideos, un pensamiento cruzó por su mente. Aún le faltaba un apartado por revisar: el de Misiones.

El Nindo del JugadorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora