Hinata Hyuga fue criada para la obediencia, destinada a ser la heredera de un clan poderoso. Sasuke Uchiha, su guardián, juró protegerla desde la sombra.
Este fic no está ligado a un tiempo específico dentro del anime o manga.
Ningún personaje me pertenece sin embargo la historia aquí plasmada es de mi propiedad.
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Hinata Hyuga supo desde pequeña que su destino nunca sería sencillo.
Ser la heredera del clan Hyuga la portadora legítima del Byakugan era más una carga que un privilegio. Desde su nacimiento, las miradas, las expectativas y los rumores sobre su fragilidad se habían convertido en su día a día. Y, como si eso no bastara, los ataques y secuestros frustrados por parte de enemigos del clan habían dejado una huella profunda en su padre, Hiashi.
Por eso, a los quince años, su vida era todo menos normal. Educada en casa, rodeada únicamente de sirvientes y maestros seleccionados, Hinata veía el mundo desde los límites de los muros Hyuga.
No conocía el bullicio del mercado, ni el aroma de las flores en el parque, ni las risas de los niños de su edad. Todo lo que sabía del exterior provenía de los libros y los relatos de Neji, su primo, quien a veces se colaba a su habitación para contarle cómo era el mundo más allá del clan.
Pero aquella mañana, su rutina cambió.
—A partir de hoy tendrás un guardia personal —le anunció su padre, con el mismo tono firme que usaba cuando daba órdenes al consejo.
Hinata intentó protestar.
—O-Otōsan… no es necesario… —sus palabras se deshicieron en el aire antes de llegar a convencerlo.
No había espacio para objeciones.
Cuando salió de su habitación, el sonido de su propio corazón le pareció más fuerte que sus pasos. Y entonces lo vio. De pie frente a la puerta, con una calma casi inhumana, estaba un chico. No tenía más de quince años, quizás uno menos que ella, pero su postura y la expresión en su rostro lo hacían parecer mayor.
Cabello negro azabache que caía en mechones rebeldes sobre su frente, ojos oscuros que reflejaban una serenidad gélida y algo más. Una sombra silenciosa, como si cargara un peso invisible.
— Yo seré su guardián, Sasuke Uchiha —se presentó sin inclinar la cabeza. Su voz fue breve, contenida, pero suficiente para helarle las manos.
—U-Uchiha —repitió ella, sorprendida. Era la primera vez que veía a un ninja y más aún, uno proveniente de aquel clan tan enigmático y respetado.
Hiashi, detrás de ella, habló con su acostumbrada autoridad.
—A partir de hoy será tu guardaespaldas. No se apartará de tu lado bajo ninguna circunstancia —