Capítulo 26

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—¿Estas seguro?—La voz de Yoona era como su conciencia hablando en voz alta. Molesta, insistente y lo peor de todo coherente. Pero no le importaba, no quería y no pensaba echar marcha atrás a su plan. Que realmente no era un plan solo una idea bastante loca.

Caminaba a toda prisa por el hospital ya había pasado a recepción donde la mujer amablemente le comunico donde estaba la habitación de Lee Hyukjae, después de arriesgarse echando una mentirilla diciendo que era su hijo Hee-von.

Tiempos desesperados, medidas desesperadas.

—Ya me siento abrumado y al borde de una crisis nerviosa, así que por favor Yoona no me hagas pensar demasiado—Llego al elevador y pulso el botón tantas veces que su amiga le dio un manotazo para que se quedara en paz.

Cuando las puertas finalmente se abrieron, sintió que las tres personas que venían dentro tardaron una eternidad en bajar. Al final subieron el y Yoona en un silencio que solo era el reflejo de los nervios.

Mientras iban a su destino, el corazón de Donghae latía con una fuerza que le retumbaba en el pecho, le sudaban las manos, quería vomitar, llorar y gritar por partes iguales, y cuando las puertas del elevador se abrieron en el piso donde estaba Hyukjae la fuerza de sus piernas se fue. Yoona lo sostuvo de los hombros antes de que cayera de cara al suelo.

—Hae—Su voz sonaba preocupada y no la culpaba en absoluto. Pero el solo asintió con la cabeza, respiro profundo, se enderezo lo mejor que pudo y camino por el largo corredor.

Las manos le temblaron cuando tomó el pomo, respiro profundo en un intento de calmarse. Abrió la puerta y llamó con un "Hola" que resonó en el interior de la habitación.

—Avísame si viente alguien—Le pide a Yoona y ella asiente mientras cierra la puerta.

Donghae entra demasiado lento.

La habitación es privada, es grande con dos sofás individuales color blanco, una ventana amplia al costado que le da cierta calma y la cama donde está Hyukjae aparentemente dormido. Le pican los ojos y quiere llorar, la culpa lo golpea más fuerte que cualquier cosa.

Camina despacio hasta la cama, huele a café, desinfectante y enfermedad. Esta de pie a su lado y no sabe que hacer. Le toca la mano con la yema de los dedos y siente cierto alivio.

—Creí que estaba soñando cuando oí tu voz—Murmura el mayor aún somnoliento.

—Hyukjae —No sabe si tocarlo, acariciarlo o alejarse. Pero el solo saber que esta despierto es tranquilizador para él.

—Te vez tan hermoso—Hyukjae le sonríe y Donghae no puede evitarlo, se hecha a llorar. Las lágrimas le caen por las mejillas,

—Perdón, yo no quise lastimarte así yo...solo quería saber que estabas bien—Balbucea entre sollozos, le acaricia las mejillas. Por un momento quiere dejarse caer de rodillas al costado de la cama pero no lo podría seguir viendo.

—¿Por qué?—Susurra con la mirada dolida y la voz débil.

Hay silencio, en la habitación y en su mente. Era una buena pregunta ¿Por qué? Por que le mintió, por que lo busco, por que lo lastimo.

—Tenía miedo. De perderte, de lastimarte pero no quería seguir mintiendo. Yo.... es verdad lo que te dije—Donghae se inclina, las lágrimas se deslizan por la nariz y sus labios—. Te amo— Quiere sonreirle pero parece más una mueca.

Hyukjae lo ve, solo lo observa por tanto tiempo que no sabe que esperar. Hasta que solo suspira, estira la mano y le toca la mejilla.

—También te amo Lee Donghae—Le limpia las lágrimas y le sonríe, una sonrisa cansada y débil.

—Hare todo lo que pueda para que me perdones.

Un dedo se coloca en sus labios pidiéndole silencio. Se ven a los ojos, sin que una sola palabra salga de sus labios, sus corazones laten en sincronía, sus aromas se mezclan y se entienden sin decir una palabra.

—Eres joven, no hay nada que perdonar—Le sonríe como si fuese la cosa más magnífica del mundo y Donghae no puede con la euforia y felicidad que se enciende dentro de él.

Se lanza a los brazos de Hyukjae, se pierde en el dulce aroma del alfa, en los latidos rápidos de su corazón. Podría morir en ese momento, ahí en los brazos de su amado y no podría importarle menos. Los dedos le pasan por su cabellera castaña.

—Hablaré con Hee-von—La voz de Hyukjae es un susurro suave como el viento. Donghae recuerda ese pequeñisimo detalle. Solo puede decir "Ahh" sin mucha convicción—Solo espera a que te llame ¿De acuerdo?—Donghae se incorpora y asiente obedientemente.

—Tú...me crees—Las palabras le salen antes de que pueda pensar pero la duda esta ahí.

—Sí. Soy un alfa, se cuando me mienten es difícil pero lo sé tarde o tenprano. Solo espera a que te llame ¿De acuerdo?—Sonríe y Donghae asiente con una calidez y paz que le invade el cuerpo, hasta se siente ligero.

—Te ve luego—Se despide el omega, con una sonrisa y esperanza que lo dejan sonriendo por horas.

The Heart Game (Omegaverse)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora