Capitulo.42

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Arder en colores

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Arder en colores.

Mikayla.

La tela recubriendo mis dedos me hace sudar dentro de la camioneta, pasar de un clima sumamente caliente a uno demaciado frio es un choque térmico alarmante para mi cuerpo que no empaco para la nieve.

Para ser sincera no empaque para absolutamente nada porque no tenia ni idea que saldríamos de viaje, cuando acabo nuestra boda ambos nos marchamos a la casa nueva y creí que desde ese entonces comenzaría la luna de miel.

No fue así, porque por un motivo o por otro este momento se postergo, su trabajo lo absorbió por completo hasta reducir sus horas de comer y dormir. Descansaba cuatro horas y tenia media hora para comer y si se atragantaba se jodia porque debía salir corriendo a la Kletka.

Estuvo sumido en su propio mundo que a duras penas lo veía, no lo seguía porque tanto como él tenia trabajo, yo debía hacerme cargo de mi propio reino que es difícil de controlar cuando no vives en el.

Hay muchas personas tranquilas si, todos viven en paz pero eso no significa que no sucedan cosas a su alrededor de lo que no están enterados, como por ejemplo los forasteros que tenían una urgencia por entrar a mis terrenos.

Sus excusas eran que buscaban asilo, habían sido expulsados de otros países y regiones, no me cerro del todo sus respuestas y no fueron bienvenidos en Italia.

<<No estamos preparados para gente nueva.>>

Por un momento creí que al adoptar la faceta de "esposa" seria algo nuevo pero no cambia en nada el titulo, sigo teniendo el mismo trato de siempre, mi palabra ante la Krásnaya Máfiya sigue siendo una ley que deben de seguir al pie de la letra.

Y no hay ser en este mundo que contradiga una orden mía, si tan solo quiero que pinten el cielo de rosado los mercenarios de mi esposo lo harán.

—Szívem ¿Porque tienes ese gesto? Hay algo que te molesta.—Pregunto sin verme.

Valtor, tenia la mirada sobre el camino inestable lleno de nieve.

—Es extraño cambiar de recintos cada día, es como si huyéramos de algo.

Dibujaba circulos en la ventanilla empañada mientras apreciaba el paisaje blanco, la premura que tiene mi esposo por llegar a no se donde es demaciado peligrosa para un camino tan resbaladizo hasta parece que los arboles corren a los lados del mercedes.

Apenas abrí un ojo mi maleta habia cambiado, pase de tener un pequeño bolso de mano a un cuadrado de cuero que albergaba muchos cambios de ropa y todos eran para la nieve.

—No huimos de nada—Aseguro jaloneándome de las hebras.—así que deja de pensar en eso o te dejo botada aquí en medio de la nieve.

—Si es así entonces dime en donde estamos.—Persistí.

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⏰ Última actualización: 5 days ago ⏰

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Diavolessa |Alianzas Peligrosas y Pasiones Prohibidas.| [+21]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora