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Naoko

"¡No comas comida que haya caído al suelo! El suelo tiene millones de bacterias, ¡podrías provocarte una intoxicación!" discutía el cazador con Denji quien se metió un onigiri después de habérsele caído.

Suspiré cansada mientras me volteaba a ver cuál era la problemática de ahora, la cual por supuesto era encabezada por esos dos rubios.

"¡¿Qué?! ¡¡Este onigiri lo compre yo, y soy quien decide qué hacer con él!!" respondió el rubio enojado, quien solo tenía hambre.

"Que ladrones que son estos humanos... Una vergüenza" exclamó la rubia en defensa a su amigo.

Miraba la escena infantil desde lejos, fatigada de los gritos. No estaría disfrutando mucho de las nuevas integraciones al equipo a partir de la nueva orden dada por Makima. Tengo en claro que esto es para proteger a Denji de lo que se está por venir, según me habían informado. Pero la idea de tener a nuevos superiores, que me estén remarcando su autoridad constantemente me ponía de los nervios.

Me hacen acordar a mis momentos con Himeno. Esa mujer...

"¿Qué es esa cara larga?" Yoshida me sacó de mis pensamientos dándome un leve golpe con su codo. Ese tono burlón podía hacer que se me quite la ira en un instante.

"¿Por qué tanto problema por un onigiri? Denji se ha comido cosas peores..." mi mirada se volvió otra vez al origen del griterío, el cual todavía no cesaba.

"No podemos permitirnos ninguna interferencia" su mirada también se dirigió a la patética pelea "Además, no pienso cuidarlo si le agarra cagadera".

Recordé una vez cuando el rubio había decidido experimentar con la comida, creando combinaciones extrañas y poco apetitosas, según lo que podía ver.  A partir de eso, estuvo una semana sin despegarse por un segundo del baño, dejando un olor que hasta para Power era insufrible.

"Si... creo que tiene sentido" ojalá algún día ese recuerdo se borre de mi mente.

"Denji tíralo, ya te pagaré otro" el peliazul al igual que los otros cazadores, intentaban convencer al rubio de que dejase el pedazo de comida.

Aunque parecía que finalmente lo habían convencido de deshacerse de esa cosa, en un movimiento inesperado se lo terminó comiendo. Lo había arrojado... pero directo hacia su estómago. Solté una pequeña risita ante su acto de rebeldía, no podía enojarme con él.

Me separé un poco del grupo y me apoyé en el barandal que separaba el parque del pequeño estanque. No era la primera vez que estaba en uno, pero claramente preferiría recorrerlo y disfrutar de él antes de estar con ese idiota de lentes.

Me quede observando el bando de patos que iba cruzando por el estanque. Se me hacía curioso como los animales y los humanos tenían esa característica en común. Un vínculo. O lo que incluso algunos llamarían amor entre los de su especie. Es la razón por la que la mamá pato se mantenía tan cerca de sus patitos o tal vez es lo que provocaba que los patitos la siguieran mientras ella trataba de huir. No podía saberlo.

A diferencia de ellos, nosotros los demonios no poseemos ese tipo de vínculo entre nosotros. No necesité de una mamá y de un papá para existir, yo simplemente existí a causa del miedo que los humanos empezaron a sentir hacia mí. No necesité que alguien me guiara para comportarme como un demonio, simplemente lo hice, aunque no tengo recuerdo de ello.

Eso es lo que más me confundía. Si nadie me había enseñado o guiado a ser un demonio ¿Eso significa que yo decidí serlo? ¿Acaso tenía la opción de ser algo más? ¿Podría haber sido...?

Los patitos habían logrado por fin cruzar el lago. Llegaban a tierra uno por uno, y hasta que el último de ellos no dejo el agua, la mamá pato no se apartó de su lado.

DESEOS || Aki HayakawaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora