20/08/25
12:30 PM
ÁREA 5H
—Che, ¿voz buscás provocarme el vomito?
Klhoé llevaba varios minutos soportando el desglose de sentimiento de su hermano Nicolás. Desde las más cursis emociones hasta las perversiones de un joven enamorado.
—Ugh! Si tan solo le pusieras el mismo empeño a la escuela como a tus delirios, seguirías siendo el mismo pelutudo, pero con un poco más de cerebro… —expresó, tirando de su maleta con una amargura que no se avergonzaba de mostrarse entre los que pasaban a su lado.
—¡Dale, che! ¿Pero por qué me cortás el rostro así? Posta, Nicole es la mujer del sueño. ¿Cómo no estar re enganchado a ella?
Nicolás por su parte era el antónimo de su hermana. Libre. Desvergonzado. Apasionado. Dispuesto a gritar a los cuatro vientos el amor que atiborraba su corazón.
—¿Querés que te lo resuma? —bufó, frenando en seco para dedicarle una mirada fulminante. Acto seguido, comenzó a enumerar las razones con sus dedos—. Primero que nada: Ella no te fuma, está muerta de amor por el mejor amigo. Segundo: sos un cuatro de copas que, a lo que tengo entendido, vive metiendo cachos a dos manos. Sos un perro, chabón. Algo que ella detesta. ¿Querés que la siga o ya te alcanzó?
—Y… chamuyá todo lo que quieras, pero este cuatro de copas ya tiene su número —la encaró, burlándose con una confianza que no cambia en su cuerpo—. Y hoy seguro que la invito a salir.
—¡Ja! Olvídate… Como si una mina como ella fuese tan boluda para no darse cuenta de las intenciones que tiene un tipo como vos… —se cruzó de brazos, rápidamente recordando aquello que desmontaba todo su argumento—. Bueno, capaz un poco. Igual, ya te digo… estás flasheando mal si pensás que te va a dar bola.
—Y… te pones re insoportable. Qué bien que Michael te metió los cachos —comentó. Logrando que su hermana dejara a un lado su tono pálido, cuasi cadavérico, para arder de vergüenza y orgullo.
Nicolás sabía dónde acertar el golpe para que su hermana doblara las rodillas y cediera ante su más grande inseguridad.
—¿Querés que te mate o qué? ¡Cerrá el orto! —exclamó, censurando con palmadas bien dadas en las mejillas de su hermano—. Vos nos sos nadie para hablar sobre eso. Pelado. Poco hombre. Igual que su amigo… son los dos una basura.
—Ah, sí… ¿Y por qué no se lo decís en la cara? Porque ahí viene, y me parece que ya sabés a qué.
Tras un momento de descuido, Nicolás se esfumó por detrás de su hermana. Klhoé quiso seguirle el paso, pero le fue inevitable caminar a la misma velocidad por la maleta que llevaba. Quisiera o no su orgullo, tendría que hacerle frente a Michael.
—Veo que tú opinión sobre mi no ha cambiado —suspiró. Le pesaba reconocer que a ojos de ella, él no era nadie más que un infiel de cuidado. Alguien que no siquiera merecía ser mirado.
—Y no lo hará… —refunfuñó con los brazos cruzados y una ganas inquietas de que acabe el circo que venían a montarle. Sin embargo su curiosidad le hizo mirarlo—. ¿Qué? ¿Ahora a quien le hacés los favorcitos, Michael?
—A Nicole… —esbozó una sonrisa, bajando la vista hacia las maletas—. ¿Estás ocupada?
—Para ti, siempre —masculló, tamborileando los dedos sobre su brazo mientras repiqueteaba el concreto con sus botines.
—En verdad quisiera hablar sobre…
—No hay nada que hablar —interrumpió en seco—. Es fija que sos un idiota y no quiero tener que ver nada con vos.
Khloé tomó su maleta y se dispuso a marcharse.
—Me gustaría que supieras la verdad —murmuró, sujetando suavemente a Klhoé del brazo. Ella rápidamente se sacudió el agarre.
—¿La verdad? ¿O TÚ verdad? Me querés envolver, ¿no? —reprochó. Dio su mejor intento para propinarle una bofetada pero él la esquivó. Solo pasaron unos segundos antes de que Michael le inmovilizara ambas muñecas.
—Quiero que entiendas que todo lo que viste no pasó como piensas —expresó. No le costaba demasiado controlar los intentos de huida que ella hacía. Mucho menos los golpes que trataba de atinarle en la quijada.
—¿Ah, no? Entonces, explícame… ¿por qué tus labios estaban con los de Karen? —continuó, alzando la voz en un tono que pudiera aturdirlo.
En este punto, a ambos les importaba poco el decoro o las miradas de los que estaban a su alrededor.
—Ella… es alguien que conocí hace mucho, y que desde entonces no ha dejado de acosarme —agachó la mirada, evocando un pesar que aún seguía incomodándole—. Esto solo fue la gota que derramó el vaso.
—¿Y cómo para cuando querías contarme sobre ella? ¿Eh? —reclamó—. ¿Hasta que te viera como te la coges delante de mí?
—Klhoé… —negó con la cabeza—. Mi corazón está contigo. No hay nadie más que tú.
—Ah bueno, pues déjame dudarlo —frunció los labios y acercó el rostro hacia el de Michael, dedicándole una sonrisa cínica y cargada de provocación.
Sus respiraciones chocaron con una brisa cálida y confortable. Haciendo que, por un breve momento, dejaran de verse con tanta violencia. Solo sus corazones sabían la intensidad que una cercanía como esa significaba para ambos.
El mensaje no escrito de un te amo, de una sinceridad carnal que se asomaba para conciliar la situación.
—Khloé… eres con quién en verdad quiero estar —susurró casi con un arrullo mientras le liberaba lentamente las muñecas—. Y sí no quieres creer en mis palabras, te suplico que me dejes demostrarlo con mis acciones.
Khloé bajó la guardia y, por primera vez en todo el día, se permitió ser vulnerable. Se recogió un mechón de cabello y levantó la vista hasta chocar contra la de él.
—¿Piensas que es fácil? Decirme un par de palabras bonitas y asumir que te voy a perdonar —expresó. Ansiaba conseguir el mismo tono agresivo pero algo se lo impedía—. ¿Qué me dice a mi que lo que dices es verdad?
—He sido sincero contigo desde que comenzamos nuestra relación. Sabes bien que mi palabra vale —aseveró con una firmeza que hizo flaquear las rodillas de Klhoé.
—Pero… —bajó la mirada.
—¿Ujum? —alzó el mentón de Klhoé con un dedo. Un suave tacto que la hizo erizar.
—Nada… —tragó saliva, alejándose de él—. Solo necesito pensarlo... Realmente te odio en estos momentos.
Michael esbozó una sonrisa liberadora, dispuesto a soltar un chascarrillo que obligara a Klhoé a hacer lo mismo.
—Bueno, al menos sigues sintiendo algo por mi —soltó un risita breve. Mirando victorioso como ella le correspondía.
—Eres un tonto… —torció los ojos, haciendo muecas de felicidad. Le pesaba en lo mas profundo de su ser, haber caído ante un par de palabras cursis.
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LENGUAJES
Mystery / ThrillerA la escuela llego una chica nueva, y con ella, una serie eventos que nunca creyó capaz de provocar en un mismo grupo de amigos.
