la vida es una carta, y hay que seguirla escribiendo hasta que no quede más tinta | capítulo uno.
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Marcela tiene recuerdos vagos de su infancia, pero lo más importante para ella siempre fue la navidad.
Esto se remonta desde que Marcela tiene uso de conciencia, más o menos a los seis años.
Los padres de Marcela, Luisa y Sergio, le inculcaron una tradición familiar. El día doce de diciembre era el día de hacer la carta a Santa, cada doce la ilusión de escribir sus deseos de todo el año le emocionaba.
Ellos decían qué podía pedir los deseos dependiendo la edad qué tuviera. Es decir, si ella tenía seis años podía pedir seis deseos y así sucesivamente.
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