Capítulo único

11 0 0
                                        

Después de que su relación con Ho Seok haya acabado, su vida parecía más ordenada que nunca, y aun así, mucho más deprimente. Se veía al espejo y notaba enormes ojeras, nuevamente había discutido con Morfeo, sus tareas eran muchas, su sueños pocos y sus esperanzas nulas. Tae Hyung se sentía muerto desde hace tres semanas.

Cabizbajo, tomó su mochila, se despidió en silencio y se encaminó a la universidad. Vivía con su hermano menor. Llevaban poco más de un mes desde que decidieron vivir solos y aunque era más cómodo, se sentía muy vacío. Cuando él salía, su hermano aún dormía, cuando él volvía su hermano no estaba y cuando éste llegaba, Tae estaba demasiado ocupado como para poder compartir o viceversa. Era triste, pero así debía ser. Debían crecer juntos y a la vez muy distantes.

¡Oh!, nuevamente el pensamiento de Ho Seok se colaba, junto al frío de la mañana, con él era la única con quien se sentía contar. A él le contaba los pormenores de su día a día. Reían juntos, olvidaban penas, Hobi llenaba su vida de color y calidez. Él le hubiese dicho algo como "pueden salir el fin de semana, debes sacarlo a pasear, a tu lindo hermanito". Pero Hobi no estaba allí y era doloroso sentirse total y absolutamente solo.

El semáforo estaba a punto de cambiar de color nuevamente y Tae parecía no notarlo. Ese motivo lo había llevado a llegar a tarde a clases en más de una ocasión. Se distraía, meditaba y se perdía en ese mundo donde Ho Seok no es solamente un recuerdo.

----

Y helo ahí, parado justo al frente suyo a la entrada en la universidad, radiante, lleno de calidez, de ese que Tae Hyung necesita. ¿Saludar? ¿Es correcto? Mil y un interrogantes emergían en Tae a la velocidad de la luz pero todo lo que pudo hacer fue sonreír, porque estaba feliz de, al menos, poder verlo. Sin embargo, sus huesos eran más notorios, ¿había perdido peso? Sus ojeras son enormes. La preocupación no se hizo esperar, necesita saber, debe saber qué sucede con el hombre que se convirtió en su esperanza, en su sonrisa, en su mañana. Aún si en la conversación surge otro doloroso adiós, es lo de menos ahora, Tae debe retarlo si es necesario para que duerma y coma correctamente.

—Hey! ¡¿Hola?!— esbozó, Tae, una disimulada sonrisa mientras evitaba la mirada del mayor.

—¡Hola, Tae! ¿Qué clase tienes?— la sonrisa de Ho Seok era refulgente, al parecer Tae no era el único contento, tal vez había un poco de incomodidad pero nada se comparaba a ese gran estremecimiento interior por el simple cruce de palabras. Si eso no era amor, nada podía serlo.

—Legal. Y tú, ¿de qué sales?— Tae Hyung necesitaba verlo a los ojos, si su sonrisa era tal, ¡qué maravilloso secreto guardará su mirada! La vergüenza era lo de menos. Debía verlo aunque sea una vez, una era suficiente. Trémulo alzó la mirada con lentitud encontrándose a eso que lo enamoró desde el primer momento, la intensidad y dulzura de Ho Seok. Ya no podía despejarse, su vista, su vida estaba desbordada de él, su aroma, su piel, su perfilada nariz, su sonrisa, el precioso sonido de su perfecta sonrisa, no podía resistirlo, lo extraña demasiado.

Silencio. Silencio que era cubierto por un sinnúmero de emociones fluyentes en ambos, que no necesitaba ser llenado con palabras, porque todo era claro para ellos, aunque sus padres lo odiasen, ellos se sentían, se amaban.

—Vámonos, Tae.— sus miradas seguían sin despegarse. Era casi una delicia para ellos verse así, de forma tan penetrante.

—Por favor.—

Sonrisa [VHope] One-ShotDonde viven las historias. Descúbrelo ahora