Capítulo 2

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Compañeros.

Minutos más tardes de haber ordenado lo que sería su habitación,comenzó a ordenar su colección de tomos de manga sobre el pequeño escritorio que se encontraba en un rincón, de pronto escuchó un par de golpes en la puerta.

Se sobresaltó por el repentino ruido pero se recompuso rápidamente y aún con uno de los varios tomos del manga de Naruto en mano ya que los estaba acomodando anteriormente, abrió la puerta encontrándose con el rubio cenizo, aún llevaba puesto aquel delantal de estampado floreado.

— Oye enano, estoy preparando el almuerzo por si tienes hambre, en un rato estará listo.

Hinata, ignorando aquel apodo con el que lo comenzó a llamar, sonrió agradecido por la noticia, su estómago dolía del hambre.

— Gracias por avisar, Bakugo. Termino de acomodar mis tomos y enseguida bajo.– aseguró.

Levanto su mano con dicho objeto mostrándoselo, y antes de darse vuelta para poder seguir con su labor, escuchó:
— ¿Qué se supone que son esas cosas de nerd?

Apretó los labios en una sonrisa, no esperaba esa curiosidad por parte del mayor.

— ¿De verdad no sabes lo que son?– preguntó con algo de burla, cosa que logró irritar al contrario.

— ¿Sabes qué? No me importa.– el rubio se dió vuelta dispuesto a irse pero fue detenido por la voz de Hinata.

— Son mangas, historietas japonesas.– aclaró.– ¡Puedo prestarte algunos por si te interesa! Tengo los mangas de One piece, Naruto y el otro día comencé a comprar los de...

Fue interrumpido cuando recibió un ruido del contrario expresando lo que supuso fue molestia, y luego vió su espalda alejarse por el pasillo hasta bajar las escaleras.

Se quedó estático, la idea de tener a alguien con quién compartir críticas de mangas le parecía sumamente atractiva.

Después de unos minutos en donde terminó de acomodar todo lo que faltaba, bajó las escaleras siendo bienvenido por el agradable aroma de pasta con salsa de tomate. Olía exquisito.

— Huele muy bien, Bakugo.– halagó emocionado, ya quería degustar su sabor.

— Como sea, primero necesito que me hagas un favor.

Frunció el ceño ¿Qué podría hacer él?

— Si, ¿Qué necesitas?– haría lo que sea por probar aquella comida.

El otro chico pareció suspirar y luego lo miró.

— No sé si el chichón de piso te comentó quienes son las demás personas que viven en esta casa.– tomó asiento en una de las sillas de la mesa.

Ignoró nuevamente el apodo con el que se refirió al que intuyó fue Nishinoya, aunque le haya causado un poco de gracia. ¿Sabría él de aquel apodo? Pensó.

— Solamente me dijo que eran todos varones, pero no me mencionó cuántos ni sus nombre.– comentó agachando la cabeza algo apenado.

— Ese idiota.. – susurró irritado, ¿qué clase de amigo no da esos detalles?– Bueno contigo somos seis, varones, como dijo mi primo. Ese enano está con el tobogán de piojos en el gimnasio, volverán más tarde. Y los otros dos se supone que estaban en el supermercado, pero se fueron como hace tres horas y todavía no regresan.– dijo acariciando sus sienes con lo que pudo ver Hinata, un rostro de preocupación que se esforzaba en esconder.

— Y lo que quieres que haga es ir a ver si ellos están bien y no les pasó nada malo, ¿No?– preguntó, no sabía que se preocuparía tanto por sus amigos.

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⏰ Última actualización: Jun 11, 2021 ⏰

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