Enid dio tres pasos hacia atrás, abriendo los ojos como platos al ver el imponente bate lleno de clavos oxidados.
—¡Por todos los hombres lobo! Eso se ve... increíblemente antihigiénico y peligroso —comentó Enid, debatiéndose entre el horror y la fascinación por el estilo tan agresivo del arma.
Tobie soltó una risita juguetona, balanceando el bate sobre su hombro como si fuera un bastón de caramelo, y le dedicó una de sus sonrisas más carismáticas a la chica lobo.
—¿No te encanta, eh? —le dijo Tobie guiñándole un ojo con total frescura—. Además, ¿sabes algo? Tú me recuerdas muchísimo a Robin. Siempre hablas y hablas sin parar, y eres algo torpe, pero justo eso te hace jodidamente encantadora, Enid.
Enid se llevó las manos a las mejillas, poniéndose un poco colorada por el cumplido tan inesperado de parte del payaso más temido de la escuela. Wednesday, por su parte, solo desvió la mirada con un sutil fastidio, impaciente por avanzar hacia las sombras.
De repente, un suave susurro de aire helado rozó el cuello de Tobie. La voz invisible de Agnes resonó apurada y coqueta desde el fondo del túnel oscuro: “¡Tobie, amor! Tienes que ver esto, hay algo gigante moviéndose aquí abajo... ¡Y muévete, que te extraño!”.
La expresión pícara de Tobie se iluminó por completo al escuchar a su novia.
—Permiso —dijo Tobie haciendo una reverencia exagerada hacia Wednesday y Enid—. Mi rojita me llama, ¡ya voy, cielo!
Posdata: all the powers and Abilites of Art the Clown