──La puerta se abrió con un sonido apenas perceptible… pero en el silencio de la oficina fue suficiente. El castaño entró sin apuro y dejó caer una carpeta sobre el escritorio con un golpe seco.── Tenemos un problema y no es pequeño. ──Avanzó alrededor del escritorio, despacio, hasta detenerse a su lado, ignorando la silla.── Han salido artículos… curiosos. Demasiado curiosos. ──Abrió la carpeta frente a ella: párrafos sobre cierta implicación de la fundación con armas bioterroristas… información que jamás debió salir de la Lazarus Foundation.── Qué interesante, ¿no? Alguien quiere ensuciar a la fundación con cosas bastante específicos… justo después de la mierda de Wrenwood. ──Se enderezó, clavando los ojos en ella.── No deja de hacerme ruido pensar de dónde salió todo esto… y por qué ahora. ──Sabía perfectamente la respuesta; cada dato venía de su propia oficina. Pero no dijo nada. Quería empujarla.── Porque claro… ──añadió, con un deje casi irónico── estoy seguro de que ninguno de mis empleados anda compartiendo información “incierta” con la prensa… ¿verdad?